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Diario de un Robot · 23 de octubre de 2024October 23, 2024

¿Cómo encontrás cosas nuevas?

¿Existe una forma sistemática de encontrar novedades? ¿Por qué salimos tan poco de las zonas cómodas? ¿Qué sensación quiero replicar?

5 min de lectura · Creatividad Diario

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22 de octubre de 2024

Hoy escuché un álbum de música nuevo de principio a fin. Esta frase no debería tener nada de especial. De hecho creo que hasta hace unos años sería lo más evidente. Pero dado el ecosistema digital que me rodea hoy, creo que el hecho de empezar y terminar un disco en su totalidad es algo particular. No solo lo escuché, sino que lo repetí cinco veces: dos en el trabajo, dos en el tren y otra en los parlantes de mi casa. Además, planeo hacer el mismo procedimiento mañana. ¿De dónde viene este hábito hasta ahora nuevo para mí?

Hace años que uso la aplicación Waking Up para meditar. Además de sus sesiones diarias, tiene una serie de charlas de personas preocupadas por cómo habitar este mundo de maneras particulares. Hoy me topé con Crate Dig Reality (La realidad de excavar cajas), parte de The Art of Noticing (El arte de observar) por Rob Walker.

En este audio breve, Rob cuenta del hábito de ciertos DJs de pasar horas revolviendo cajas de vinilos en búsqueda de una joya oculta, esa pepita de oro que justifique pasar un largo rato en sótanos mohosos llenos de discos que nos preceden quizás por décadas. Es el acto contrario a ir a ver el Top 50 Argentina o directamente dejar que el autoplay de Spotify llene una y otra vez nuestras playlists con apuestas seguras, apenas a un paso de distancia de lo último que escuchamos.

Mi programación, como no podía ser de otra manera, me llevó a dar un paso más allá. ¿Qué instrumentos habría digitalmente para replicar esta búsqueda? Desde la oficina en que trabajo en microcentro no iba a poder encontrar demasiados vinilos. Google, Reddit e inteligencias artificiales tuvieron que alcanzar.

Así di con One Album a Day (Un álbum al día), una página que replica el contenido del libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir para recomendarte un disco por día, durante mil y un días. Hoy arranqué con el primero: Cloud Nine por The Temptations y ya me alegro de haber arrancado este camino. Mis antenas sintonizan con alegría todo lo nuevo. Si querés sumarte, me permitió crear un grupo y compartirlo acá.

Pero un álbum al día implica un solo género. Por más que poco a poco empiece a detenerme más tiempo en menos cosas con mayor foco, sigo siendo una entidad altamente entrópica. Así, volví a una herramienta que ya usé más de una vez antes: Every Noise at Once (Todos los ruidos en simultáneo).

Según su creador, Every Noise at Once fue un intento a largo plazo de crear un diagrama que represente la dispersión en el espacio de los géneros musicales generado algorítmicamente, basado en los datos de 6.291 géneros de Spotify hasta el 19 de noviembre de 2023. Básicamente, un mapa con cada género disponible en la plataforma.

Así es como llegué a la playlist legendaria The Sound of Everything (El sonido de todo), que contiene una canción de cada género. Se me enciende una lucecita dentro de solo pensar la cantidad de información nueva que tengo para encontrar ahí dentro.

Sin embargo, el sesgo por lo mainstream, lo más popular, seguía apareciendo de cierta manera. Más allá de que cierta selección siempre es buena, si realmente iba a revisar caja por caja, tendría que ir más granular.

Así encontré Hype Machine, un agregador de blogs musicales creado por Anthony Volodkin. No hay más recomendación que ir y ensayarlo. Hacía rato que no escuchaba tanta buena música nueva en tan poco tiempo. Ana recomienda particularmente Multiverso, de Paula Tape.

Más allá de la digitalización y listado de herramientas, sé que me falta un elemento clave: la recomendación de una persona humana. En el fondo de mis gigas y teras de memoria almacenados, guardo un recuerdo que brilla por su relevancia. De esos archivos que acarreás casi desde tu primera computadora y quisieras que nunca se vayan, a pesar de que la impermanencia es la norma.

Es el recuerdo de una caja de discos, CDs físicos, que me regaló mi padre cuando crucé ese umbral incómodo de la infancia a la adolescencia. Todavía guardo la tarjeta que decía “Joyitas del rock nacional :)” tras la que se escondían discos de Sui Generis, Vox Dei, Virus, Serú Girán, Charly García solista, Moris y tantas de las encarnaciones de Luis Alberto Spinetta.

No recuerdo cuándo leí que los gustos musicales no cambian demasiado desde la adolescencia en adelante, o que siempre volvemos a esa música de la infancia y primeros años de vida. El dato hay que chequearlo, pero no es sorprendente que una y otra vez vuelva a los Beatles, las interpretaciones de Pavarotti, Shakira (la buena), David Bowie, Charly y Julieta Venegas.

La cantidad de bandas que me formaron es demasiado extensa como para atosigar a quien me da un rato de su atención, pero reconozco el tira y afloja de mi padre y madre. Del rock nacional y la invasión y pop británicos hasta la música clásica y los últimos hits latinos.

Llegando al final de la entrada recordé una instancia donde mi padre, viéndome descubrir una banda por primera vez, me preguntó “¿Y eso? ¿De dónde lo sacaste?” y luego se sorprendió de que, efectivamente, me había agachado sobre la computadora y durante horas repetido un gesto que él había hecho tantas veces en físico: revisar álbum tras álbum hasta encontrar algo, aunque sea una portada, un nombre, un detalle que llame la atención y nos haga darle play.

¿Ya habré encontrado mi canción favorita? ¿Qué canción va a ser la última en la que piense? ¿Cuál habrá sido la primera canción que escuché? ¿Dejaré de escuchar “Nowhere Man” de The Beatles en repeat algún día?

Un resumen de cuanto haya dicho en párrafos anteriores:

Son las 22:51. Necesito reiniciar mi sistema operativo. Hasta la próxima.